La historia del Xoloitzcuintle

El famoso perro xoloitzcuintle, clasificado como animal primitivo por la Federación Canófila Internacional (FCI) y hasta hace muy poco tiempo considerado como ejemplar de colección y en extinción, únicamente se podía adquirir por encargo a buscadores en los lugares más apartados de México o en mercados locales en los Estados de Michoacán y Guerrero.

Buscados por su rareza, estos canes fueron conocidos en Europa en el siglo XVI, por la información que envió al rey Felipe II de España el médico de la corte Francisco Hernández, quien vino a estas tierras a estudiar la flora y fauna de la Nueva España.

Según el códice  Florentino  estos perros se reconocieron

de la siguiente forma.

Chichi iztcuintle
Chichi iztcuintle

Tehui
Tehui

Xoloiztcuintle
Xoloiztcuintle

Talchichi
Talchichi

De acuerdo a las ultimas investigaciones del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM este canido de origen mexicano cuenta con más de 7 mil años de existir creado por la naturaleza y no por el hombre y del que se han derivado otras razas como el perro peruano y el crestado chino.

Fray Diego Durán, cronista del siglo XVI, refiere en el capítulo XCVIII de su obra Historia de la Nueva España, el gran mercado de perros pelones que existía en la comunidad de Acolman, en donde se vendían en un solo día hasta 1400 perros.

Según este autor, los perros se utilizaban durante diversas festividades como alimento y para sacrificio por su importancia religiosa entre los antiguos mexicanos, sobre todo al final de la vida humana acompañándolos al Mictlán o “Paraíso”.

Mercado de Tlatelolco

En el gran mercado de Tlaltelolco, que asombró a Cortés por la diversidad de mercancías que ahí se intercambiaban, también se vendían ejemplares de estos animales, como lo constata los detalles de la maqueta de este mercado ubicada en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.

Xolos en el arte mexicano

El xoloitzcuintle ha sido una constante en el arte de nuestro país, pues ha sido representado en piezas de cerámica, esculturas, pinturas, códices y grabados, incluso ha sido un compañero inseparable de diversos artistas mexicanos como Frida Kahlo y Diego Rivera, Raúl Anguiano y Francisco Toledo entre otros.